Ciencia y Tragedia  - J.M.Vappereau

CONFERENCIA DIRECCIÓN NACIONAL DE LA MUJER    27-11- 2001

 

 

 

Ante todo los saludo. Es un placer para mí volver a hablar ante ustedes en este espacio.

Una vez más, tengo aquí conmigo los Escritos de Lacan que,desde este año, están publicados de manera integral en francés, en estos dos volúmenes. Los años precedentes,  traía conmigo fotocopias de los textos que ahora están en este segundo volumen.  Es una ventaja, disponer de los Escritos en dos volúmenes; ya no será necesario distribuir fotocopias.

 

Estos Escritos, en su conjunto, han sido traducidos al castellano pero están aun dispersos en diversas publicaciones. Si bien hay traducción del primer volumen de los Escritos,  lo que está en este  segundo volumen, llamado “Autres Ecrits” (Otros Escritos) está aun muy disperso entre ustedes. No obstante, sé que gracias a varias personas, estos escritos están disponibles en vuestra lengua.

 

Para hablar de lo que ha sido anunciado, para hablar de la tragedia del mundo contemporáneo, que es el mundo estructurado por el discurso científico, voy a comentarles un pequeño pasaje de estos Escritos, que se encuentra en lo que Lacan tituló “Pequeño discurso a la RTF”. La RTF es la radio francesa. Es un pequeño discurso que dio allí en ocasión de la publicación del primer volumen de los Escritos, en 1966.

 

Lacan habla, allí,  de su enseñanza, y nos explica en qué contexto cultural e ideológico él produjo su enseñanza. Habla de un determinado momento, posterior a la última guerra, momento en el cual, según dice Lacan, la conciencia de todos y de cada uno tenía muy buena apariencia. Sitúa su enseñanza en un ambiente intelectual dominado en aquel momento por el existencialismo de filósofos como Sartre.

 

Dice que toda una joven generación soportó el ocio, un ocio forzado en la postguerra, para sentirse fuertemente en situación. Dice “Es una forma de plegaria”

Podríamos pensar que ese estado de la situación ideológica, filosófica ha cambiado hoy en día. Entre otras cosas porque Lacan produjo desde los años 50, y a lo largo de los años 60 y 70, una enseñanza que ha sido asociada a lo que se llama Estructuralismo.

 

Desafortunadamente, estos trabajos, particularmente los de Jakobson, Levi Strauss, de Lacan, no han producido una modificación suficiente, por lo que, a pesar de esta enseñanza del psicoanálisis, se produjo, en los años 70, un retroceso, que es, incluso, aun más grave, y que caracteriza nuestra época, diría, a partir de 1975. Porque, justamente, actualmente, en Europa, en París, es muy notable que el desafío del pensamiento es el de encontrar una manera de evitar a Lacan. Esto ha hecho que desde hace  25 años - es decir, desde algunos años antes de la desaparición del Dr. Lacan, ya que él murió en 1980 -  sus propios alumnos comenzaran a negociar una manera de evitar la enseñanza del psicoanálisis.

 

Es preciso tener en cuenta este hecho para situarse hoy en el mundo presente. ¿De qué se trata esto?

 

Se trata de tomar posición en relación al mundo de la Ciencia. Y lo que el Dr. Lacan nos propone es darnos cuenta que en psicoanálisis… no tenemos por qué tener ninguna timidez respecto de la razón, respecto de la razón científica, aun cuando el psicoanálisis no sea una ciencia en el sentido clásico. Sin embargo, es una obra de razón. Y es esta razón la que se busca evitar.

 

De manera que actualmente,  en la ciudad – tanto en Europa, en París – como también en América del Norte, al igual que entre ustedes, en la Argentina, en América del Sur, la cuestión es la de saber cómo tomar en cuenta los hechos y las consecuencias de esos hechos, que surgieron a mediados del siglo XX.

 

Verán, por ejemplo, que al final de la última guerra, hubo dos hechos notables :

El Juicio de Nuremberg – y es este el motivo por el cual Lacan dice que  la conciencia de los europeos que no tenía muy buena traza; porque  trataron de resolver las dificultades que encontraron, a través de un proceso, de un juicio organizado según el principio del Derecho Angloamericano -.

 

Luego, hay otro hecho notable : la creación del Estado de Israel, en tanto ustedes advertirán que, desde la última guerra, la cuestión más notable es la cuestión de los campos y particularmente la del genocidio de los judíos, a lo cual siguió la bomba atómica arrojada sobre Japón..

 

Éstos son hechos que provienen de las coerciones de la ciencia y de la tecnología en este mundo. El Estado de Israel, por ejemplo, fue concebido según el modo colonial, tanto desde el punto de vista de la resolución de conflictos de manera jurídica o sobre el modo político de la creación de un estado colonial. Hay un grave déficit del pensamiento político y ético – esto es algo que pueden ver en la carta que, a propósito de la guerra, Einstein le escribe a Freud . Einstein le pregunta “¿ Por qué la guerra?”

 

Hay un problema ético en la ciencia que no está resuelto porque no puede haber ética científica.

 

El discurso de la Ciencia es un discurso que se desarrolla, se despliega, sin pedir opinión a quienes participan en él. Todo lo que se les pide a los sabios, a los ingenieros, a los técnicos, es trabajar y producir resultados. Pero no se les pregunta ni por qué hacen eso – porque hoy en día quien es sabio es alguien que en algún momento tuvo curiosidad, en algún momento de sus estudios. Es alguien que siente atracción, que tiene gusto por el espíritu científico, hacia tal o cual disciplina.

 

Pero el principio del discurso de la ciencia, que se desarrolla por la industrialización, y bueno, es el de no preguntar, e incluso hacer como si no hubiese ninguna motivación y ninguna responsabilidad por parte de aquellos que participan de estos emprendimientos fantásticos.

 

De modo que sostengo que el discurso analítico, inventado por Freud – él podía creer que se trataba de una profilaxis de las neurosis, pero lo que siguió a esos trabajos, las consecuencias a las que condujeron, las consecuencias a las que el Dr. Lacan nos ha mostrado que el psicoanálisis conduce, son  el lugar donde podemos plantear la pregunta acerca de nuestra responsabilidad personal, la de cada uno, en este mundo de la ciencia.

 

En lugar de tratar de dirigir la ciencia y la técnica mejorando o suavizando los efectos -  hoy en día ustedes saben que hay en todo el mundo movimientos ecologistas, de protección del ambiente – y bien,  el psicoanálisis considera que no se pueden minimizar las cosas en materia de ciencia moderna, y que es preciso someterse al principio de razón que funciona solamente si se lo deja funcionar solo.

 

Entonces, la cuestión se plantea - no para oponerse al desarrollo de la ciencia y de la técnica, sino  comenzando a percibir qué es lo que hace que el desarrollo de la ciencia conduzca por ejemplo a prácticas como las conductistas, cómo la psicología puede ser empleada en el mundo del trabajo, de la misma manera que hay un desarrollo de la sociología, del sondeo de opinión, en el sentido de un cálculo clásico, es decir del cálculo de probabilidades que nos viene de Blaise Pascal... de Bernoulli...  por ejemplo, y que hoy en día es puesto en práctica para hacer marketing o para preparar las elecciones.

 

Y bien, hay allí algo que funciona y que puede incluso funcionar solo, sin pedirnos nuestra opinión. Inversamente, ustedes se imaginarán que no es posible ubicarse en esa situación de una manera que suponga buenas intenciones y una posición aislada.

 

Es preciso, entonces, considerar el discurso de Freud tal como Lacan nos lo muestra en su trama racional, estudiando principalmente el lenguaje. Se trata, allí, de un discurso, es decir no solamente de texto y de pensamiento, sino de un lazo social. Eso es un discurso.

 

Un discurso es en primera instancia lugares, luego tiempo y luego letras. Es decir dinero, lo cual es una cierta literalidad contable.  Hoy en día vemos, por ejemplo, que la economía es una ciencia que apenas comienza a aparecer. Todo el mundo actualmente se ha vuelto marxista, tal como todo el mundo ha vuelto freudiano, pero para utilizar tanto El Capital, como La interpretación de los sueños, a contrapelo de lo que sus autores quisieron producir.

 

¿ Por qué han tenido semejante éxito? Es porque se trata de trabajos científicos, racionales y efectivos. Son efectivamente racionales. Y, hoy en día , independientemente de la idea de la comunidad y del reparto de los  bienes, independientemente de las buenas intenciones que se puedan tener, el texto de Marx es perfectamente utilizado, en tanto que todos los Estados modernos perciben un impuesto sobre el valor agregado.  (IVA) Y el “valor agregado” es, justamente, la invención de Karl Marx - la plusvalía - .

 

Marx veía en esa situación del dominio de la mercancía un síntoma, es decir, algo que no va. Y Lacan sitúa el descubrimiento de Freud en la continuidad de ese síntoma, como algo que tiene una respuesta para eso que no va.

 

Es decir que se trata de darse cuenta que con el mundo de la ciencia estamos volcados a una fetichización de la mercancía – y este término “fetichización” está tanto en Freud como en Marx. Se trata, por una vez, en estos dos autores mayores que emplean la misma palabra – no será siempre este el caso, pero en éste se trata de la misma cosa – porque antes del reino del mercado de trabajo y de la mercancía, existía -  esto es algo que ustedes pueden leer en la literatura medieval  antes del Don Quijote de Cervantes, que da testimonio de ese cambio -  antes había una fetichización del líder, del jefe, del “Rey Arturo”. Esa era la época del discurso del amo, que llamamos “feudal”. Y verán que el corte mayor que se produce entre los siglos XIV y XV, es el pasaje de la novela medieval de caballería, de  los caballeros medievales, de la mesa redonda y del Rey Arturo,  a la dominación del objeto, de la mercancía.

 

 Así, Cervantes se burla de Don Quijote quien todavía cree en esa antigua organización y lee mucho la literatura caballeresca para luego partir a atacar molinos de viento. En la literatura francesa, hay un corte semejante con Rabelais, que es con quien comienza el ciclo de la novela moderna.

 

De modo que estamos  ante una nueva configuración sintomática y no se nos pide nuestra opinión. Hablo de la opinión  personal de cada uno. 

 

Por eso concibo el discurso analítico... -  repito: son lugares, es tiempo, y letras - es decir dinero – textos. Todo este ciclo forma un discurso. Es en el marco de ese discurso en donde estamos invitados a darno una respuesta colectiva, de masas, sino a hacer el propio análisis personal, a condición de que advirtamos que es una manera de comprometerse, de comprometer la propia responsabilidad, en el ejercicio de ese lazo social.

 

Se trata de algo absolutamente diferente de simplemente sentirse bien cuando se es un privilegiado, cuando se tiene todo. Porque, para eso, tienen medicamentos que no les exigen ninguna responsabilidad. Están los medicamentos producidos por la industria farmacéutica y que se toman por prescripción médica, en tanto que no se toma una psicoanalista sin decidirlo.

 

Aun cuando considere que el análisis es también un objeto, una mercancía, sin embargo, el que elige al analista es aquel que decide hacer el análisis. Es por esto que sostengo que en el discurso analítico no se puede hacer ningún reproche a los analistas. Lo único que hay que ver es que el análisis depende de los analizantes, de aquellos que deciden comprometer su responsabilidad en su propio análisis. Es un comienzo, que permite comenzar a pensar y a responsabilizarse sobre aquello que pensamos y hacemos. Es decir, que es intrínseco a los textos de Freud  y de Lacan.

 

Ciertamente, todo el mundo olvida este aspecto del problema, es como hablar o respirar, o como persistente tendencia  a conservar el modelo del discurso del amo, del Rey Arturo... - a pesar de Don Quijote, a pesar de Rabelais - . Es así como vamos a ver al doctor... luego al juez... al profesor... así es como vamos luego a ver al psicoanalista, tal como se va a ver al general. Estas son todas profesiones, la profesión de juez, de general, de profesor, de doctor... son profesiones que siempre los colocan (a ustedes) en una posición particular respecto de quienes les dirigen la palabra.

 

Incluso en la época moderna, donde los espíritus fuertes se burlan del poder, de la autoridad, eso no cambia en nada el problema de que ciertas funciones los pongan en una posición diferente respecto de sus interlocutores.

 

Habría que comenzar a darse cuenta que el rol del psicoanalista no es ése, sino que, por el contrario, la mayor parte del tiempo el psicoanalista se encuentra en esa posición en relación a sus interlocutores. Si no se le atribuye autoridad, porque se considera que su teoría es un poco extravagante, y si  sabemos, además, que es algo muy bueno el hecho de que él haya hecho su propio análisis, y entonces hasta podemos llegar a considerar que él mismo es un poco loco y un poco enfermo. Sin embargo, a pesar de todo, lo consideramos siempre como un especie de observador, como a alguien que estaría fuera del mundo, para observar el mundo y a los otros. Pero esa no es en absoluto su función. El psicoanalista no tiene para nada una función de amo o de observador exterior.  Es un objeto. Es un instrumento. Es alguien a quien se le habla -  porque no es para nada la misma cosa pensar solo que pensar hablando con alguien. Y esa es su función. Es alguien a quien uno se dirige, alguien a quien uno le habla.

 

Por otra parte, el trabajo analítico es entrar en esta configuración que se llama “el lenguaje”, lo cual es, entonces, algo muy habitual, pero gracias a ese objeto - el psicoanalista - hace percibir que el lenguaje  necesita siempre un comentario. No hay aprendizaje del lenguaje ni ejercicio del lenguaje sin la posibilidad, la potencialidad de decir algo, pero, también, de poder comentar lo que se ha dicho. Es lo que distingue al lenguaje – que nosotros, mamíferos parlantes, practicamos – de todos los códigos, es decir de la puesta en correspondencia de signos y cosas.

 

La última vez que estuve aquí les hablaba de estudios hechos por lingüistas y por etólogos a propósito de los colmenas de abejas. Allí  se puede ver el funcionamiento de un código que no es el del lenguaje.

 

 ¿Por qué no es el lenguaje? Porque cuando una abeja ha hecho un danza, que indica una dirección y una distancia hacia donde hay flores – Esto es algo muy preciso, porque da unas coordenadas prácticamente geométricas. ¿Qué es lo que hace que las abejas no sean matemáticas ni geómetras? Ninguna abeja que haya asistido a la danza como mensaje, nunca podrá repetir ese mensaje a otra que ha estado ausente. He aquí lo que llamo código, algo que es posible encontrar en numerosas especies animales.

 

Incluso los animales pueden llegar hasta a hablar. Es decir, hacerse el orgulloso, el soberbio e intimidar al otro. Esto es lo que yo llamo la palabra. Considero que el perro habla. No deja de ladrar para ser como el Rey Arturo. Incluso en nosotros anda, marcha la palabra. Al que habla lo escuchamos y consideramos que lo que dice es importante. En la palabra el mensaje se forma siempre del lado del que escucha. Pretendo, entonces, simplemente, que tenemos una posibilidad con el lenguaje, de tener lo que se llama un espíritu crítico, el cual nosotros ejercemos, contradiciéndonos y aún burlandonos de lo que es dicho.

 

Yo hablo de espíritus fuertes para decir que la crítica no es suficiente. La crítica es suficiente para fundar algo, porque si algo ha sido dicho, y eso ha sido contradicho, y no obstante todavía se sostiene , eso tiene una cierta solidez. Esta es la idea kantiana del criticismo. Pero los espíritus fuertes y los espíritus críticos no  son suficiente. Es preciso plantearse la cuestión del comentario pertinente. Es por eso que prefiero los espíritus robustos, es decir, aquellos que se inquietan justamente por el espíritu científico, que tienen una cierta honestidad intelectual y que se compromenten en ese proceso de comentario.

 

En el psicoanálisis personal de cada uno, estamos invitados, hablándole a ese interlocutor que es el psicoanalista, a desarrollar este ejercicio de comentario - que no es una crítica imaginaria de la autoridad del analista - porque  comporta intrínsecamente la noción del compromiso personal de aquel que quiere hacer su análisis. Esto es algo que todo el mundo olvida. Del mismo modo que hablamos, de la misma manera que sufrimos la autoridad de la palabra, de la misma manera que respiramos.

 

Es por eso que el Dr. Lacan nos explica en estos textos que hay leyes de la palabra y del lenguaje, leyes de la palabra (mot) que la palabra(mot)  deriva en función de leyes. Yo por ejemplo doy aquí, desde hace dos años, un curso de Lógica donde muestro que en lógica de proposiciones, en un muy pequeño dominio, reglado por dos valores, dos objetos, que son muy simples y muy tontos - es suficiente con ocuparse de los enunciados verdaderos y los enunciados falsos - y sobre la base de combinaciones que es posible producir, vemos aparecer leyes lógicas.

 

Entonces hay espíritus fuertes, que dicen  “bueno, pero esos enunciados son realmente verdaderos o son falsos”, y hay lógicos que han inventado por ejemplo lógicas trivalentes. Han tratado de introducir lo que se llama el tercero excluido. Y han dicho, “bueno, hay enunciados respecto de los cuales no se puede demostrar ni que  son  verdaderos ni que son falsos”. En matemáticas mismo. Esto puede interesarles a los lógicos que quieren hacer la lógica de las matemáticas.

 

Y verán ustedes que todos los lógicos angloamericanos que buscan hoy desarrollar el Pragmatismo, o la Filosofía del Lenguaje de la Escuela de Oxford, partieron de la misma pregunta que nosotros respecto de la verdad, de las leyes del lenguaje. Pero ellos están embarcados en encontrar cosas que son seguramente interesantes, pero que eluden problemas fundamentales de principios que es posible ver mucho mejor, como con un microscopio, si nos conformamos apenas con plantear bien el problema en un pequeño lugar local.

 

Seguramente hay una cantidad de otros problemas concernientes a la verdad, pero si ustedes, aunque más no sea  se interesan en enunciados que están ya definidos en cuanto a la verdad... bueno, en ese pequeño lugar local ustedes ven aparecer fenómenos de lenguaje y leyes que re-encontramos, por ejemplo, cuando pensamos acerca de lo que es un sueño, o un chiste, o un lapsus. En fin, en lo que Lacan llama las “formaciones del inconsciente”

 

¿Y qué es lo que vemos aparecer? Que tenemos una dificultad para leer lo que está escrito.  Y a veces nos vemos detenidos, incluso en lo que queremos escribir. Es lo mismo que cuando queremos decir algo a alguien. Queremos escribir algo y nos damos cuenta que no podemos escribirlo debido a un comentario demasiado rápido que podemos hacer respecto de esa escritura. Es porque ya aparecen en ese lugar varios registros de verdad. Y es así que podemos hacer la diferencia entre aquel que habla de manera un poco ingenua, sin pensar demasiado y cree comprender lo que dice y que cree que el que lo escucha comprende lo mismo que él quiere decir.

 

Con estos ejercicios de lógica, muy simples, que podemos hacer por escrito y que también podemos discutir con distintos interlocutores que quieran tomarse el trabajo de hacer el mismo tipo de estudio, nos damos cuenta de que hay todo un despliegue de registros de la verdad. Que hay entre los valores de verdad que son objetos, como  mercancías. Esto está ligado a la teoría del valor. Y harán falta todavía varias generaciones para que los economistas comiencen a ser serios. Porque advertimos  que hay un lazo entre los objetos y la palabra. El valor de un enunciado reside, justamente, en el hecho de que es dicho.

 

Y hay algo que Freud descubrió, es que los niños pequeños, - varones y niñas - dicen que la mamá tiene un pene, y no son para nada niños estúpidos. Por el contrario, hacen construcciones  bastante admirables que llamamos teorías sexuales infantiles para saber tratar la realidad observada, lo que ellos observan. Por ejemplo, el hecho de que una mujer o su madre  no tenga el mismo órgano genital que un hombre. Que haya una diferencia sexual, orgánica. Ellos hacen construcciones para evitar esos hechos y tener siempre razón. Hasta un día en que se dan cuenta de que no pueden sostener más esas teorías las cuales serán objeto de una represión. Reprimen las teorías sexuales infantiles que reaparecerán en el momento de la pubertad.

 

Puedo darles un ejemplo de etnografía que es tanto clínico como psicoanalítico. Es una historia que cuenta Levi Strauss, la historia de un hombre en el Amazonas quien decidió hacerse inmunizar por el chaman contra  la mordedura de serpiente. Un etnólogo europeo habla con él. El otro, que tiene confianza, le dice que para verificar que está efectivamente inmunizado contra la mordedura de serpiente ha tomado un cierto número de serpientes y se ha hecho morder por ellas. Nombra a las serpientes por el nombre que tienen en su tribu.

 

Ahora bien, el etnólogo - que está bien formado, que conoce bien la fauna y la flora de esa región y la lengua que dice, que nombra a esa fauna y a esa flora - observa que las serpientes que el personaje en cuestión ha utilizado para la experiencia, son completamente inofensivas. Entonces le dice,  su experiencia no es creíble porque las serpientes que usted eligió no son capaces de envenenarlo. Pero el otro le dice “bueno, como sea, pero, escuche, si el chaman fuera un mal chaman sería un estafador. Entonces, pretendiendo inmunizarme contra la mordedura de serpientes él encontraría el espíritu de las serpientes y las serpientes inofensivas podrían devenir venenosas. Ahora bien, ese no es el caso porque no estoy enfermo, de manera que es un buen chaman.”

 

Ahora bien, este tipo de razonamiento, de construcción, lo encuentran reprimido en el inconsciente de los niños, pero no crean que no resurge en la superficie en la edad adulta e incluso estructura en muy buena parte nuestra vida pública. Porque hoy en día también, consideren ustedes, para organizar nuestra sociedad tenemos necesidad de líderes políticos que hacen discursos. E incluso si no nos ocupamos del psicoanálisis, si no hacemos referencia ni creemos en el psicoanálisis, la palabra y el lenguaje tienen todavía una función para organizar la sociedad, que no está organizada únicamente de una manera técnica.

 

Yo no deseo que eso cese, que se reemplace todo el lenguaje y las palabras por un código, aunque ese sea el caso de un buen número de nuestros contemporáneos. Porque ellos quieren evitar el psicoanálisis y la responsabilidad y la decepción que podrían encontrar en algunas de sus teorías que son absolutamente fabulosas. Porque eso existe también.

 

Y lo que descubrimos cuando estudiaimos las leyes de la palabra, con los efectos de autoridad y de poder de los cuales les hablo, es que hay algo aun peor. Hay momentos en que la palabra justamente no tiene más sus efectos. Donde el lenguaje no nos permite, tampoco, sostenernos. Como Freud identificó la creencia en la palabra con la función del falo de la mamá para el niño, ese fenómeno de decepción respecto de la palabra y del lenguaje se llama la castración.

 

No se trata de la amenaza de castración como mutilación que ya es una versión muy secundaria y muy neurótica. La castración es la castración del Otro, que es lo más temido. Es decir que nada vale ya. Que el sujeto ya no sabe a qué atenerse, y en qué apoyarse. Y esto puede producir un acontecimiento que tendrá efectos estructurales. Es lo que ocurre en el momento del Edipo y de la resolución del Edipo. El momento en que el niño reprime las teorías sexuales infantiles.

 

De manera que hay una diferencia entre la palabra, el lenguaje, que ejercemos sin prestarle atención, y la palabra y el lenguaje si comenzamos a reflexionar en ellos. Y como yo no soy ni Freud ni Lacan, como no tengo su genio – no se cómo hicieron ellos para descubrir esas cosas, creo que que no tiene ningún interés  tratar de imitarlos o de descubrir cómo ellos lo hicieron; no los considero como amos sino como analizantes auténticos, animados por responsabilidad y por  curiosidad - yo busco medios prácticos para estudiar ese fenómeno, porque  no soy inteligente y es preciso que me explique sobre estas cuestiones.

 

Porque en la sociedad, ustedes saben cómo es, es preciso aparentar... darse aires de inteligente...y la gente inteligente comprende todo muy rápido. Es normal, porque ellos son inteligentes. Y los que no comprenden son tontos.

 

En lo que a esto concierne,  creo que hay que ser tonto hasta llegar a la trama de lo de lo que se trata. A condición, sin embargo, de comprometerse en este cuestionamiento y en esta tontería. No se trata de jorobar al otro, como un espíritu fuerte, sino de buscar uno mismo las respuestas.  Esto es lo que me conduce a hacer un poco de lógica, un poco de geometría, porque encontramos ya, en esas localidades reducidas suficientes cuestiones para hacer aparecer la diferencia que hay entre la palabra y el lenguaje ordinario, al cual no le prestamos atención.

 

Nos servimos del lenguaje para dirigir demandas. Demandamos, pedimos algo a alguien : “páseme la sal, páseme el agua ”. Eso es práctico, funciona bien. A eso es a lo que se llama la demanda. Pero si pensamos en lo que pasa en la menor de las demandas desde que utilizamos el lenguaje, desde que ejercemos la palabra, entre unos y otros, vemos aparecer lo que se llama registros. Esos registros están estructurados por el hecho de que en algún momento podemos caer en un agujero. O sobre un corte. O en un pasaje que no se hace. Y eso se llama el deseo.

 

Es decir que hay lugares en el discurso donde justamente, cuanto más nos acercamos a ello más difícil es hablar de eso. Y sobre todo nos vemos llevados a pasar de una situación a otra sin comprender qué es lo que ha pasado. No podemos pensar el pasaje. Eso es lo que se llama el deseo. Y para poder soportar mejor la existencia es mejor depender de algún deseo.

 

Es por eso que hay dos dimensiones que comentaré refiriéndome a La Poética de Aristóteles. Está la dimensión de la comedia, que es la de la demanda, la del amor, que es algo puede dar lugar a muchas comedias, y hay una dimensión de la tragedia, que es la del deseo.

 

Pero existe una diferencia tanto en materia de comedia como de tragedia, entre la comedia antigua y comedia moderna – la comedia antigua es Aristófanes, y  allí es fuertemente cuestión de sexo.

 

Lacan dice en el  quinto año de su seminario que en Aristófanes, él habla de la comunión imaginaria que representa la comedia. Él dice, esto es picante, molesto, porque revela la violencia de ciertas imágenes. Esto nos hace imaginar bastante un mundo donde las mujeres no son quizás todo lo que imaginamos a través de los autores que nos pintan una antigüedad ciudadana, civilizada, elegante. En la comedia antigua por el contrario, podemos sospechar que sea el mejor documento etnográfico. En la antigüedad, parecía – es Lacan quien habla, (p.139, Formaciones del inconsciente) – las mujeres , hablo de las mujeres reales, no de la Venus de Milo, debían de tener mucho vello y no olerían muy bien, a juzgar por la insistencia que está puesta en la comedia sobre  la función de la cuchilla de afeitar y ciertos perfumes.

 

Lacan comenta también otras comedias de Aristófanes que son también muy divertidas, y dice que ha habido un cambio, es siempre el cambio del cual les hablo desde el comienzo. La comedia moderna, la comedia nueva, no es en absoluto la cuestión del romanticismo. El romanticismo además va a pasar por esta cuestión del amor. Lo que Lacan propone como paradigma de la comedia nueva es La escuela de las mujeres, de Moliére. Es una obra teatral en la que un hombre mayor se ha hecho cargo de la educación de una niñita para mantenerla en el mayor cretinismo y estupidez, para poder desposarla cuando crezca.

 

Por mala suerte ella conoce a un hombre joven que no es muy listo, sin embargo, ella se vuelve mucho más inteligente y trastoca el plan del viejo. Esta es La escuela de las mujeres de Moliére. Es el dominio de la comedia, el dominio del cual hablamos, el campo en el cual utilizamos el lenguaje sin ocuparnos demasiado de lo que se hace. Contamos historias que son divertidas. Esto no quiere decir que porque Moliére o Aristófanes  escriban en ese género teatral que se llama comedia ignoren lo que es el lenguaje.

 

Hay otro género que es la tragedia. Aquí también tienen una tragedia antigua y una tragedia moderna. Ellas dependen del mismo resorte : el temor y la compasión. La única diferencia entre la tragedia antigua y la moderna, es que han relacionado el temor y la piedad desde la víctima sobre el verdugo, el tirano. Se ha pasado de la tragedia antigua a la tragedia moderna poniendo el acento, es decir, tratando de provocar en el público el temor y la piedad. Se ha pasado del interés centrado sobre la víctima al interés  centrado sobre el verdugo, el tirano. Esto es lo que hace la diferencia, pero el resorte es el mismo.

 

¿Cuáles son esos resortes? Es una pregunta que María Inés Kaplan me ha planteado. No se trata,  en el héroe trágico, de confundirlo con un ideal.  No tiene nada que ver con la figura del Ideal.

 

El héroe trágico -  y para esto lo más simple es tomar Edipo – ustedes conocen la obra de Edipo Rey. Edipo Rey es la obra del destino. Él mismo esta prevenido de su destino, y no podrá escapar a él. Al final de la obra, él se arranca los ojos y parte a la deriva, apoyándose en sus dos hijas. Se apoya, en particular, sobre Antígona.

 

¿Qué es lo que ocurre en la tragedia siguiente? Sucede que Edipo llega a Colona. ¿Cómo es recibido en Colona? Bueno, la gente de Colona -  en el teatro antiguo es el Coro, con el Corifeo que es el líder del Coro – dice: Este hombre que ha cometido el crimen más atroz, el parricidio y el incesto con la madre, es preciso expulsarlo de aquí, no queremos recibirlo. Es solamente Teseo, el rey de Colona, que sabe lo que es la tragedia - el destino - quien, contra la opinión del pueblo, dice: “Yo, Teseo tomo a Edipo bajo mi protección”. 

 

Es decir, que él dice “Ciertamente Edipo ha cometido crímenes, y a pesar de que ha tratado de evitarlo, ha llegado a hacerlo, ha llegado hasta el límite de lo que fue ordenado por el destino, y él mismo se ha aplicado el castigo. Es el héroe trágico, y en consecuencia lo tomo bajo mi protección”

 

Es así como los otros protagonistas de la ciudad de Tebas – Creonte - que es una suerte de cuñado – en fin, el pliegue de la estructura parental está a esa altura tan plegado por el incesto, que ya no se sabe más quién es el hijo, el padre, la hija, las generaciones están trastocadas…la hija es la hermana de su padre. Da algo muy curioso este pliegue de las generaciones.

 

Lo cierto es que Creonte, que representa al burgués, a la gente bien, va a Colona para tener a Edipo de su lado. Pero Polinices, que se opone a Creonte  y a su hermano, y que es hijo de Edipo, va también a Colona para tener a Edipo de su lado. Porque aquel que tenga al héroe trágico en su campo, ganará la guerra.

 

Ahora bien. ¿Qué es lo que hará Creonte para tener a Edipo? Desafía a Edipo como un gangster. Rapta a Ismena, su hija, para chantejear a Edipo y obligarlo a estar de su lado. Es también Teseo quien interviene para liberar a la hija de Edipo. He aquí como se comportan los filisteos como Creonte. Yo detesto a Creonte.

 

El hijo de Edipo, Polinices, por el contrario, toma coraje y va a ver a su padre para pedirle apoyo. ¿Qué responde Edipo? “Escúchame hijo, ve a hacerte matar, es tu destino, ve a la guerra, combate contra tu hermano, ve a hacerte matar. No me tendrás de tu lado. Lo mejor que puedes hacer es volverte tú también un héroe trágico. “

 

Por eso devendrá héroe trágico de la tercer pieza, “Antígona”, donde su hermana quiere darle una sepultura digna, a pesar de que él hubiera combatido al nuevo tirano, Creonte. Antígona también deviene una heroína trágica.

 

He aquí lo que es la tragedia. ¿Pero entonces, qué es lo que le pasa al héroe trágico? Al final de “Edipo en Colona”, Edipo propone permanecer en un círculo, y que todo el mundo lo abandone, salvo Teseo que va a permanecer con él. Por eso encuentro que Teseo – por diferentes razones a las de André Gide -  es un personaje admirable. Además, él mismo es un héroe en otra historia. Lo cierto es que Teseo asiste, solo, (a la muerte de Edipo) – y es así como el arte dramático nos lo cuenta - es un mensajero que va a la ciudad de Colona y cuenta lo que ha pasado.

 

Todos dejan el círculo, porque Edipo les había pedido que partieran, después de haber llorado, abrazarse, etc., se van, y en el momento de dejar el círculo, se dan vuelta por última vez , y cuando lo hacen Edipo había desaparecido. Teseo se agarra la cabeza. Había sido el único en asistir y en saber cómo Edipo había desaparecido.

 

No es como en los dibujos animados de Tex Avery, el creador de Bugs Bunny, que cuando quiere hacer escapar a un personaje dibuja un cierre relámpago.  Con el cierre relámpago abre el paisaje, el personaje pasa del otro lado, y cierra el cierre una vez que pasó. - Esto es mejor que los avestruces que meten la cabeza en la tierra y quedan con el resto del cuerpo visible.

 

¿Acaso Edipo desapareció así? Les diré, para concluir, que unos amigos míos de Estrasburgo, en Europa, haciendo experiencias de geometría en el espejo, mostraron cómo nudos pueden deshacerse y desaparecer en el espejo, según leyes de óptica geométrica. Sostengo que allí hay una falla por donde se puede pasar en el espacio imagen, por el que puede pasar la imagen y desaparecer, y que responde a leyes perfectamente racionales y geométricas. Esto es difícil de pensar. Esto se llama tanto el Destino como el Deseo. Es lo que estructura la palabra y el lenguaje. Bueno, me detengo acá y les propongo que hablemos todos si quieren.

 

Preg. : A mí me interesa la educación, y desde allí quería formular una pregunta acerca de la relación entre lo que sería la comedia o la tragedia antigua y la comedia o la tragedia moderna…(final inaudible).

 

JMV  Hay una relación con el psicoanálisis porque hay seguramente una educación moderna, y en mi opinión hay que reflexionar sobre esto. Lo mejor que se puede hacer en relación a la educación  es comenzar por hacer el propio análisis, y comprometerse. Porque en materia de educación no hay recetas. Hay simplemente una posición del sujeto, que yo llamaría política, ética, que puede tocar estas cuestiones de comedia y de tragedia.

 

No hablamos de la misma manera a nuestros hijos si hemos permanecido en una cierta forma de cobardía en relación a nuestra propia vida o si nos hemos comprometido en algo. Es justamente la cuestión de comprometerse. Hay todo el tiempo, constantemente, en la vida de cada uno de nosotros, ocasiones de aportar respuestas que pueden ser cómicas o trágicas.

 

En cambio, en materia de educación no hay recetas. Ustedes conocen la lucidez de Freud, considero a Freud como un ser extremadamente lúcido - He conocido a Lacan, que era extremadamente lúcido. He conocido en mi vida no más de tres personas lúcidas. ¿Qué es lo que llamo lucidez? No es solamente la inteligencia, la claridad, el buen sentido. Es algo que tiene que ver con la práctica de la lógica, de la letra, de la literalidad. Por lo tanto,  también de la literatura. - ¿Qué le respondió Freud a una dama que le preguntó cómo educar a los niños? – A Freud, vean ustedes, hay gente que le preguntaba, como Einstein, por ejemplo “¿Por qué la guerra?”. Y Freud le responde con una carta.

 

Entonces esta dama lo va a ver y le dice : “Dígame usted, que ha estudiado el alma humana, la psicología, ¿cómo se puede hacer para educar correctamente a los niños?” Y Freud le responde : “Señora, no se inquiete, no se preocupe, de cualquier mandera será una catástrofe.” Esto es a lo que llamo la lucidez.

 

En este contexto, por lo tanto, no se trata de dar el ejemplo a los niños, pero los niños nos observan. Pienso que si uno está de acuerdo con su deseo, los niños lo perciben. Y es lo mejor que podemos hacer por ellos. Sobre todo no observarlos, no volverlos locos observándolos y queriendo su bien. Queremos su bien, pero no es siempre seguro que lo obtengamos.  Eso es fatal. Porque cuando se es padre uno anhela el bien de los chicos. Y en este campo lo mejor es enemigo de lo bueno. Eso puede pasar.

 

Preg. : Suponiendo que dos hijos vean la desaparición del nudo en el espejo, de distintas formas, se entabla una discusión.  ¿Qué puedo hacer yo como padre?

 

JMV : Usted tiene una indicación que en psicoanálisis que le debemos a Lacan. Es, justamente, el rol del psicoanálisis  introducir esta noción en la civilización científica. Se trata de lo que Lacan denomina el nombre del padre. El significante del nombre del padre. No se trata del genitor. Eso resuelve las dificultades que encontraban Freud, Malinovsky respecto de saber si en algunas sociedades era el padre, el tío o algún otro miembro de la familia o del clan que tuviera la función del padre.

 

Lacan nos dice que el padre es aquel que debe decir algo, algo que sea a la vez banal pero excepcional. Es la mejor mediación respecto de esa falla del deseo. El padre es aquel que porta esa palabra mediadora y que debe ser simple y al mismo tiempo no debe ser comprendida, forzosamente, demasiado rápido. Lacan emplea una expresión en francés que dice “ No tiene que estar cosido con hilván” No debe ser demasiado rápidamente visible, comprensible. Debe ser simple pero un poco enigmático. Por eso pienso que es totalmente compatible con la racionalidad y con el espíritu científico. Es decir que hay materia para darse cuenta que las cosas que hoy en día nos pueden parecer muy simples, muy accesibles, para ser descubiertas demandaron esfuerzos enormes a ciertos hombres y a ciertas mujeres.

 

Es un historiador de la ciencia como Koyré, quien hace esta observación y retomando creo una reflexión de Bachelard, dice “¿Cómo ocurre que sea necesario que a un genio como Descartes le  haya requerido tanto esfuerzo  producir la Geometría Analítica -  lo cual es una verdadera revolución en el pensamiento de su época – y que hoy en día cualquier niño de segundo grado, por ejemplo, en los colegios, aprende muy fácilmente y de manera directa esa geometría analítica, sin que ello exija ninguna iniciación? “

 

Hoy en día no hay más ninguna iniciación en la tierra debido al imperialismo científico. La iniciación es la integración de significantes en el cuerpo gracias a un amo. Es algo que cada uno puede crear incluso como supervivencia. Porque la época actual está caracterizada por una supervivencia y por un retorno muy fuerte del pensamiento religioso. Pero sostengo que está ligado a este abandono de los que reivindican la razón y buscan evitar el psicoanálisis y a Lacan. Que provocan este despliegue de las religiones actuales desde hace veinticinco años. Yo estoy muy tranquilo respecto de por un lado el imperialismo científico, el cual es muy destructor y el hecho de que tengamos gracias al psicoanálisis elementos para responder a esa situación.

 

No se trata de una respuesta reaccionaria o de reanimar la religión ni el feudalismo. En cuanto a la religión  no tengo ningún juicio que hacer, no estoy ni a favor ni en contra, ni tengo ninguna reflexión que hacer. Pero es la cuestión del nombre del padre es la que me preocupa más, y que es ya suficientemente interesante. No pienso que haya una verdadera supervivencia de la iniciación. Desde que el marxismo llegó a la China, desde Mao Tse Tung, en el futuro se tratará más bien de constatar cómo va a desarrollarse este mundo científico.

 

Es al citar a los que son los más progresistas en materia de ciencia y de técnica donde encontramos también las ideologías más simplistas y más reaccionarias, restos del pensamiento evolucionista. La ciencia no es para nada evolucionista. Acualmente incluso en el psicoanálisis es aberrante el discurso moral que se trata de sostener.

 

Lacan nos dice que la experiencia del lenguaje es exactamente como una experiencia en física. Dice que en la época, en los años 50, había en el psicoanálisis en materia de sexualidad una noción confusa de maduración instintiva. Al servicio de un obscuro predicamento acerca del don. Ustedes saben que en los años 60 las teorías psicoanalíticas estaban dedicadas a una teoría del equilibrio  y de la armonía sexual que sería esperable en la edad adulta. Eso sería la maduración instintiva. Con una predicación acerca del don.  En tanto que la sexualidad humana es siempre perversa. Lo que quiere decir, para mí, fetichista. Pero no estamos obligados a ser locos e irresponsables.

 

En cambio hoy el psicoanálisis, pone  la noción más confusa de goce al servicio de un obscuro predicamento sobre la culpabilidad inconsciente. Esto es tan catastrófico como en los años 50. Bajo el pretexto de que Lacan ha denunciado la maduración sexual y la armonía sexual, hoy en día esta noción de goce les dice que no hay ninguna maduración sexual, y además, que no hay nada que hacer con esta noción del goce. Se le ha dado a la maduración sexual un tinte, un color muy sexual para decir, al fin de cuentas, que no hay nada para hacer.

 

Porque estos psicoanalistas pretenden  que Lacan no ha aportado nada en relación a la cuestión de la culpabilidad inconsciente con la cual Freud se chocó al llegar a la noción de Superyo. Entonces “goce, goce, Superyo”, es un discurso permanente en los psicoanalistas actuales para hacer una especie de moral de intimidación que finalmente quiere decir que no se puede hacer nada porque el neurótico goza en su síntoma. Entonces es culpa de los analizantes si ellos no se curan. Si no es su culpa es al menos una situación intrínseca. Se denuncia al goce.

 

Yo no digo lo mismo. Yo digo que los analizantes son responsables de su cura. Y a partir de que se reconoce que el discurso analítico dice eso, sin ninguna conminación, hay muchas cosas posibles, necesarias, para realizar, para continuar.

 

Para terminar sobre su pregunta, en el extremo hay un enigma que podemos articular genéticamente,  lógicamente, y lo que es interesante es ver cómo cada uno accede a eso de una manera particular. No es algo que puede ser puesto en común, sino que es algo que tiene un carácter a la vez universal y particular. No soy para nada de la opinión de que no hay nada para hacer. Tenemos los medios para hacer frente a la situación actual. Personales para cada uno y colectivos para la civilización. Por otra parte, no digo que se trate de algo fácil.